Las 4 horas y 26 minutos de partido entre Juan Martín Del Potro y Roger Federer fueron a la vista de todos. De un estadio lleno y de decenas de pantallas en HD que transmitían para todo el planeta con miles de "twitteros" que replican lo que otros ven y lo que otros dicen. Pero aún lo más evidente tiene su misterio. ¿Cuándo fue qué Del Potro perdió el partido más allá de lo formal y contundente de un match point en contra? ¿Qué se dijeron en ese prolongado abrazo en la red tras la batalla? ¿Cuánto de errores y de aciertos hay que contabilizar para entender cómo fue el partido?
Haber estado en la cancha mientras Del Potro y Federer armaban este encuentro sin saber lo que terminarían construyendo, generó la sensación de que podrían haber jugado así hasta la eternidad. No fue un partido parejo. O mejor dicho no fue un partido equilibrado. Los enfrentamientos de tenis se producen por una confluencia de factores y datos: juegan con lo que tienen en ese momento y lo que valen por sus antecedentes. Roger Federer cometió una cantidad de errores no forzados inusitada (41 contra 34 de Delpo) y aunque Federer terminó con mejor planilla en rubros como el servicio y los tiros ganadores, Del Potro le sacó diferencia en los puntos ganados en la red (71 por ciento contra 63).
Las estadísticas no consiguen ordenar lo que sucedió, porque el desbarajuste está en el propio origen del duelo olímpico entre Roger Federer y Juan Martín Del Potro: el césped. El rendimiento de Delpo fue tan alto y el acorralamiento hacia Federer tan sin tregua, que el "factor superficie" quedó en el olvido. Federer juega en Wimbledon como Phelps se mueve en el agua, como Bolt en la pista y como Kobe Bryant (visitante ilustre con Luis Scola) en el aire. Del Potro le prendió fuego al pasto y llevó el partido a un extremo que permite pensar que los enfrentamientos con los top 5 no deben tenerlo como actor secundario. Ya no después de lo de hoy.
Un final 19-17 en el tercer set luego de casi cuatro horas y media habilita a soltar las palabras que definen el esfuerzo humano aplicado al deporte. El partido es épico, emotivo, "de otro planeta", inolvidable y el nivel de la entrega es descomunal. Todo es cierto. Tan cierto como que en este caso la derrota, de todas maneras, da oportunidad de jugar por otra medalla. Tan cierto como el vacío interior indescriptible que siente Del Potro. Tomado por una tristeza tan conmovedora que por una vez dejamos de lado lo políticamente correcto y convenimos que una medalla de bronce no podría compensar el dolor por semejante derrota.
20:13
German
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